Semana 4: Viaje a Tumbes. (Sale mal)
Si pudiera contar con los dedos de mis manos la cantidad de veces que me he mudado en estos últimos 5 años la verdad es que me quedaría sin dedos, y justamente coincidió con la actividad de cierre de módulo el MISMO DÍA que tuve acceso a mi nueva casa y tuve que desalojar mi antiguo arriendo.
Para ser resumidos, fui a la cápsula del día Martes, me desaparecí el resto de la clase después del break para poder volver rápido a ayudar en la mudanza. Espero sinceramente esta sea la última vez que me ocurre algo así puesto que, lo que yo pensé sería una clase tranquila, resultó en designación de grupos donde yo no estaba presente. :P
Un grupo me acogió, afortunadamente, y con eso pude pasar el resto del día descargando cajas y muebles, luego desempacando y ordenando mi nuevo hogar. (En lo que pude, ¿Entienden la ironía de un futuro arquitecto viviendo en tantos de estos proyectos inmobiliarios compactos donde el habitar es casi un acto transitorio? Irónico y triste.)
Volviendo al tema de estudio de la próxima salida a terreno, investigué un poco sobre Tumbes.
Una localidad costera cerca de Talcahuano, en la península de Tumbes. (¿Por qué está tan alejado del resto de Talcahuano?) Urbanísticamente, es un asentamiento pequeño y bastante orgánico, adaptado a la geografía del borde costero y aparentemente un crecimiento urbano condicionado por el valle. (¿Viviendo aplastado por el cerro, casi?) Un crecimiento que depende de la actividad pesquera artesanal. (Debe ser terrible para ellos el invierno, económicamente hablando.)
Entre todas las interrogantes, me emocionó mucho la relación muy directa con el mar que parece tener. Habiendo crecido en una ciudad pesquera también, me emocionaba volver a sentir la brisa que sopla en la costa. Volver a ver pescadores en sus lanchas, sentir el calor de las cocinerías vendiendo empanadas de marisco o incluso la vista que debe de tener cada edificación a la caleta. Estaba muy emocionado.
No imaginé que el viaje sería tan corto. Habiendo antes viajado a Contulmo y a Cobquecura, este viaje se sintió muy ligero.
Pude conocer a mi grupo de trabajo y nos dispusimos a empezar nuestra pequeña travesía.
Empezamos por subir a la Villa Las Caletas (Dios le de un descanso a los pies de la pobre gente que baja y sube frecuentemente esa colina) y las primeras impresiones que tuvimos fue sobre el crecimiento urbano por el valle y cómo las casas parecían incrustarse en el cerro, ocupando la mayor cantidad de terreno que pudieran. Ya en la villa las casas no eran distintas a cualquier vivienda social que pudieras encontrar a lo largo del país en la actualidad, viviendas que databan, como muchas otras, desde el último gran terremoto del 2010 (Me sentí la edad pesándome en los hombros de darme cuenta que ya han pasado 15 años desde entonces)
La población de la Villa eran, en muy resumidas cuentas, gente que provenían de otras caletas duramente azotadas para esas fechas (Aparentemente, un dato importante para el contexto territorial de Tumbes, lo cuál nos tocaba trabajar. Digo, ¿Cómo tres caletas migraron a una zona en particular, que es justamente nuestra área de trabajo?)
Ya de vuelta en la costa, tomamos una micro para bajar el cerro y dimos una vuelta cerca (muy cerca) del agua. Las casas de la costa no superan los dos pisos, están construidas de forma tal que, si sube la marea, se posan estoicamente frente al mar, protegidos netamente por la isla en frente de ellas.
Había un mal olor en la parte final de la caleta, un olor proveniente de residuos de pescado y marisco que llenaban la orilla entre las piedras y la arena. Yuck.
¿Quieren saber algo que me mantiene humilde? Es que nunca puedo confiarme de lo que tengo en manos porque, de una u otra forma, termina siéndome arrebatado.
Esta es una forma muy romántica de decir; Se me cayó la bitácora llena de información y croquis al agua.
No pregunten como fue, pero supongo que se lleva la corona a uno de los momentos más icónicos de la salida. Kudos al pescador que tuvo la buena intención de sacarla del agua (aunque no hubiera mucho más que hacer al respecto), espero se llevara una buena risa de eso y se quedara con la conciencia tranquila de que al menos ayudó a que las micas que tenía entre algunas hojas no contaminaran la caleta. Adjunto evidencia de tan desdichado suceso y con eso, cierro esta entrada de blog.



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